Urbanismo

ALEGATO POR UN URBANISMO MÁS HUMANO

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Éste es el texto sobre el Urbanismo salvaje que pronunció nuestra concejala Angeles Micol en el Pleno del pasado 25 de febrero para tratar de convencer a los demás partidos, sobre todo al PP, de que votaran en contra de una expropiación que afectará a una anciana de 92 años con grado 3 de dependencia. Finalmente, la expropiación se producirá gracias al voto a favor de PP y las abstenciones de PSOE y C’s

 

El Urbanismo es un área de la gestión pública que tiene una gran influencia, tanto en la vida colectiva del municipio como en la vida personal de los ciudadanos. El Urbanismo, como todo, puede tener muchas caras distintas, y según los valores que enarbole, será positivo o negativo para esa vida colectiva y para esa vida personal.

El Urbanismo puede ser respetuoso, justo y sostenible, buscando la prosperidad de todo el municipio y el bienestar de todos los ciudadanos. Pero también puede ser desaforado, injusto o inhumano, moviéndose por criterios mercantilistas que solo benefician a unos pocos y para ello, a menudo, bordea la ley, cuando no la infringe directamente.

En nuestro municipio llevamos 20 años sufriendo esta segunda cara del Urbanismo,
a costa de las personas, de la Huerta, del medio ambiente, del patrimonio cultural o de lo que sea,
haciendo planificaciones a la carta para dar beneficios a unos cuantos empresarios y a amigos de quienes gobiernan. Este ha sido el Urbanismo del PP durante dos décadas, y muchas de sus acciones están siendo revisadas en cascada por la Justicia en estos últimos tiempos.

Así pues, el sometimiento del PP en el Urbanismo de Murcia a los poderosos y al dinero no es, por desgracia, ninguna novedad. Expropiaciones como ésta han supuesto siempre un paso más allá en su Urbanismo sin corazón, mercantilista e inhumano, que trata a los ciudadanos como números, sin entrar a valorar sus circunstancias personales, es el episodio que hoy nos ocupa: una expropiación que sacaría de su casa a una mujer de 92 años y con grado 3 de dependencia. Esta anciana y su hija no llevaron a cabo una construcción ilegal, sino que ésta quedó fuera del nuevo PGOU mucho tiempo después de su edificación. Es decir, no hubo ninguna ilegalidad en su construcción, por lo que en estos casos merece la pena hacer las cosas con calma y sin precipitaciones.

A Ahora Murcia no nos parece justo hacia la ciudadanía ese doble rasero que el PP muestra sin ningún rubor: ser extremadamente flexible con los poderosos (hasta el punto, como estamos viendo, de cometer presuntas ilegalidades y de actuar en perjuicio de las arcas públicas y de todos los murcianos) pero ser, en cambio, inflexible para aplicar la ley a los vecinos de a pie.

Contra el Urbanismo salvaje del PP ya están actuando los tribunales y, nosotros mismos, junto a otros colectivos, estamos muy vigilantes. Lo que sí podemos evitar hoy es que el PP vaya aún más allá en su concepción del Urbanismo, y que lo utilice sin mirar el daño que haría a una anciana, a la que sacaría por la fuerza de su entorno en el tramo final de su vida.

Aquí y ahora podemos decidir que no se vuelvan a dar circunstancias como las lamentables expropiaciones sufridas los ancianos Pedro y Violante; los casos del Plan Zarandona 3, Ermita de Atocha, cocheras de Latbus, Ronda Sur, el Reguerón, El Puntal 1… y una larga lista más.

Ustedes conocen las consecuencias de sus actos, saben lo que supone su voto en estas decisiones. El problema es que solo han querido ver una de las caras de esas consecuencias del Urbanismo que han venido practicando; han preferido olvidar o ignorar la otra. Pero esa cara, la del dolor de muchos murcianos, de impotencia y resignación, también se ha producido.

Todavía estamos a tiempo de decidir qué cara le queremos poner a nuestro Urbanismo y a nuestra manera de hacer política, y si los ciudadanos de a pie van a ser los beneficiarios de nuestras acciones o los damnificados para que unos pocos se beneficien.

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